Asuntos inoficiosos


Por:ALM

Al alcalde de Guayaquil, pese a representar un naciente “movimiento ciudadano” que busca en su figura llegar al poder local junto a los socialcristianos, le parece inoficioso un debate público con su rival más fuerte hacia el sillón de Olmedo, la candidata de Movimiento PAIS.

La Real Academia explica que inoficioso es un acto o dicho de último voluntad, es decir, un esfuerzo vano que no se encuentra entre las prioridades para alcanzar un objetivo. En pocas palabras, el debate político sobre el futuro administrativo de la ciudad más grande del Ecuador le resulta a Nebot una idea adefeciosa.

Preguntas al aire. ¿Qué de bueno le puede traer al guayaquileño conocer las propuestas de las dos candidaturas más posicionadas para la Alcaldía? ¿En que se beneficia el ciudadano conociendo los proyectos que cada candidato tiene bajo el brazo? ¿Será acaso que el guayaquileño está acostumbrando a votar sin reflexión crítica, solo con slogan? Lo más seguro es que para el Reelecto a reelegir las respuestas también serán inoficiosas, a razón que se orientan como cuestionario de debate, y ya sabemos lo que piensa Nebot de esas barrabasadas.

Por décadas, en los sistemas democráticos avanzados, el debate político ha sido una herramienta indispensable para medir la aceptación popular del candidato. En países como Estados Unidos, son un referente a la hora de escoger una opción electoral. Miles de ciudadanos ven en los debates la oportunidad de conocer los pensamientos y emociones de hombres y mujeres que aspiran a un cargo público, donde cualidades como manejar la presión y mantener la calma frente a las cámaras y las preguntas indiscretas de los entrevistadores son válidas para interpretar el accionar de estos individuos a la hora de accionar la administración gubernamental.

Para las elecciones presidenciales del 2006, este sistema se retomó con la presentación de los cuatro candidatos más fuertes en las encuestas. Sin lugar a dudas, el temple, carisma y contenido de las respuestas que el entonces aspirante Rafael Correa presentó fue un puntal importante en el ascenso vertiginoso de su aceptación popular y a la postre victoria en las urnas.

Con esos antecedentes es extraño saber que el alcalde Nebot, una persona que, hay que reconocer, domina el discurso de manera asombrosa: claridad y profundidad de palabras, pausas y énfasis bien coordinados y casi siempre sin necesidad de papeles o ayudas escritas, no utilice la oportunidad de presentar ante la opinión pública sus ideas para Guayaquil y desvirtuar las propuestas que el otrora candidato tiene en su agenda.

Pero más allá de la ventaja expositiva que tiene el candidato de Madera de Guerrero ante su adversario, lo que si causa desazón es la cada vez más repetitiva inflexión de Nebot a demostrar como dice ser una opción ciudadana. El más común de los mortales guayaquileños tiene el derecho de pararse frente a un televisor y obtener información que le permita decidir frente a la papeleta cuál de los dos expuso mejor, hablo más bonito o se le entendió lo que dijo, que en cualquiera de los tres casos es más contundente que un slogan remendado y afiches por todos lados.

Otra vez será, acaso, la oportunidad de ver un debate abierto y crítico de candidatos a alcalde de la ciudad, aunque de hacerle caso a las encuestas, las acciones inoficiosas que dan la cara al ciudadano estarán fuera de lugar por algunos años más, por ahora, son sólo sueños de perro.


Foto tomada de www.expreso.ec

1 comentarios:

john dijo...

En mi opinión, no es más que una estrategia de marketing político, ya que me imagino que Nebot y sus asesores han de creer (como lo creo yo) que ir a debatir con PAIS y sus candidatos no es ir a un debate real en que se discutan las propuestas y los méritos de estas, sino a una suerte de audiencia de formulación de cargos en los que la candidata lanzará todas las acusaciones que Correa viene repitiendo semana a semana contra Nebot.

Como ciudadano y votante, la verdad no creo que haya mucho que ganar de un debate entre estos dos candidatos.