Utopías reales

1 comentarios noviembre 28, 2008
Por: ALM

El tropezón del capitalismo global con la crisis financiera en Estados Unidos puso a soñar a los etiquetados como “nostálgicos del comunismo” como el principio del fin de un sistema asfixiante y demoledor donde el Dios mercado poco a poco iba perdiendo su poder.

Ya curados en salud, y rememorando el dicho de que un resbalón no es caída, los socialistas bajaron el ímpetu y sus expectativas se centraron en analizar que sucederá con la maquinaria del Imperio y su dominio global ahora que sus propios ciudadanos ven con desdén como el idolatrado sueño americano se escurre de un solo plumazo a las arcas de Lemhan Brothers y compañía.

Algo claro es que el capitalismo no va a desaparecer, al menos no por ahora. Y como buen seudo intelectual chiro de izquierda, es necesario comenzar a producir respuestas a miles de ciudadanos en el mundo que han perdido la fe en un sistema que de a poco, se va apoderando hasta de la máxima de su pensamiento liberal: la libertad individual.

Revisando unos viejos apuntes, me encontré con un librito donde Eric Olin Wright, plantea tres propuestas utópicas reales para socavar la desigualdad entre humanos sin salir del capitalismo. Una premisa que es común en cualquier tendencia de izquierda, desde los socialistas utópicos del siglo XIX, los marxistas, los anarquistas de izquierda y los demócratas sociales.

Entre sus propuestas, una me llamó la atención sobremanera. Era el llamado subsidio único. Funciona de esta manera: A la edad de 21 años, cada ciudadano recibe una suma de dinero-un subsidio único- ¡de 80.000 dólares! Para utilizarla como crea conveniente. Este dinero puede ser entregado de contado o en cuotas anuales por el resto de la vida

El subsidio, planteada bajo el esquema financiero de EE.UU., tiene un proceso de recaudación: un impuesto a la riqueza del 2% y un impuesto al patrimonio sucesorio con le cual, antes de que un puede heredar algo, la suma de 80.000 dólares será devuelta a la sociedad.

Aunque suena un poco inverosímil, esta idea pretende calar un componente clásico del socialismo el sistema capitalista actual con resultados muy alentadores: Este subsidio único reduce la desigualdad de oportunidad que afrontan los jóvenes al entrar a diferentes mercados dependiendo de diferentes niveles de recursos familiares para financiar sus planes de vida, los cuales pueden ir desde la compra de una casa o emprendimiento de un negocio, hasta la pérdida del dinero en una noche de casino. Una mezcla perfecta de igualdad y libertad del individuo.

¿Queda esto como una simple teoría? No estoy tan seguro. No vayamos tan lejos, aquí mismo se está cocinando una propuesta parecida en la nueva Constitución. Se trata del seguro universal para amas de casa, trabajadores informales, agrícolas y desempleados (art. 34).

Este salario o seguro universal guarda casi las mismas características que el subsidio único, con la diferencia que la idea local busca cubrir las desigualdades de las personas luego de su etapa productiva, mientras el yanqui apuesta por una estandarización de las oportunidades para el desarrollo económico y social de los nuevos adultos.

Pese a las réplicas y malas caras que la derecha a puesto a la idea del Gobierno, calificándola como “inalcanzable”, su financiamiento es completamente viable: excedentes petroleros, fuerte política tributaria, impuestos a la herencia y riqueza, inversión de fondos del IESS, en fin. Lo básico acá no es le dinero, sino la voluntad política.

Los escritos de Wright reposan desde el 99 en varios libros de ciencias sociales sin uso práctico en Norteamérica, pero a lo mejor sin conocimiento pleno, su modelo se piensa aplicar con las modificaciones del caso en el estado ecuatoriano. Un punto a favor del gobierno de PAIS, quien sin tener siquiera una tendencia socialdemócrata comprometida, a apuntado su artillería a la conquista de propuestas utópicas, que pueden ser reales.
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La sopa de queso

0 comentarios noviembre 26, 2008


Por: ALM


Salía apurado cerca de las 14:00 a ver si alcanzaba un almuerzo donde la doña que me lo vende a 1,70 dólar. Al llegar, un baldazo de agua fría…

Hoy: Sopa de Queso y (…) La pizarra acrílica denotaba una macha cuasi borrada con la mano. Era obvio que el otro platillo se había acabado, y como premio consuelo tenía ante un incipiente sudado de leche cuajada. ¡Tragedia nacional para mis células! Miré la hora, mire el bolsillo, y con resignación pedí el potaje.

Mientras el hambre devoraba con inercia absoluta el caldo, la noticia sobre el lío de la elección de la Corte Nacional de Justicia salía en televisión. La información me agrió el espíritu y la sopa me agriaba el estómago, y por espacio de un segundo, en el fondo de esa mixtura de papa y fideos dos realidades totalmente dispares parecieron tener relación.

Mi amor-odio por este plato típico inició unos 15 años atrás. Mi madre trabajaba (aún lo hace) como profesora en la escuela donde yo estudié: la Jaime Nebot Saadi (sí, aún considero que fue algún karma que me tocaba pagar). Al llegar a casa los dos, extenuados y llenos de sol. Mi esforzada progenitora hacía en cuestión de minutos lo más práctico, sencillo y nutritivo a la mano: la sopa de queso.

Al principio me gustaba, lo admito. Era feliz viendo Los Picapiedra con cuatro tiras de fideo en la boca. Bueno a esa edad, comer era lo de menos, lo crucial era divertirse. Pero pasaron los, días, semanas, meses. Y la cosa se puso canzona. La bendita sopa era unas cuatro veces por semana, y tanto va el agua al cántaro…

Mi madre comenzó a notar mi hastío por el brebaje que decidió hacer unos cambios en el menú. Me explico mejor, era la misma sopa, pero con algunos agregados. Así me tuve que acostumbrar a mezclas con huevo, pan, orégano, cebolla perla, en fin. . . . seguía siendo la misma pócima, seguía teniendo el mismo sabor.

Pasó esa etapa de mi vida y me prometí nunca más tomar una sopa de queso. Y lo cumplí hasta aquel día. Aquel día que sin querer queriendo encontré entre esa agua amarilla con papas una analogía interesante de mi pasión: la política.

La historia es parecida. Fuera de la Jaime Nebot (como dato les doy que antes se llamaba Monseñor Leonidas Proaño… ja ja, ironías…) En el colegio comencé a involucrarme en la política. Era mi receta diaria. Accionaba, criticaba, participaba, era parte de mi vida.

En la universidad, con un criterio ideológico más zurdo, continué con mi adicción. Pero pasaban los días, las semanas, los meses, y la cosa se puso canzona. Años de fe en la materia que cada vez era más elitista, más corrupta, más sucia. Veía noticias de fraude y amarres bajo la mesa unas cuatro veces por semana y tanto va el agua al cántaro…

En busca de respuestas comencé entonces a revisar las historias de los partidos políticos. Mala idea. Una amalgama de colores, logos, liderzuelos, promesas cumplidas, camisetazos, más amarres, que derecha, centro, (dizque) izquierda, en fin… la política para mí seguía siendo la misma pócima, seguía teniendo el mismo agrio sabor.

Pasó mi época universitaria y decepcionado, prometí nunca más estar en política. Y me metí de lleno a periodista. De Guatemala…Uhm! Esa historia no entra en esta rebelación.Y lo cumplí hasta aquel día. Aquel día en que me di cuenta que así como la sopa de queso, no me podía esconder de ella, me la toparía en algún lugar y volvería a intentarlo una vez más… ya que era parte de mi vida.
Tanto la sopa de queso como la política, son mis males necesarios….

Terminé el plato y se acabó el noticiero. Agradecí a la doña por ese potaje de verdad…

Hay cosas que nunca se pueden dejar, son como una adicción.

¡Puta!, no me tomé el jugo.


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Ideas sueltas...

0 comentarios noviembre 24, 2008
  • Las primarias de Alianza PAIS en la provincia de Guayas están tan reñidas, que lo mejor sería aplicar la de Bailando por un Sueño para definir los candidatos: TODOS a la maratón del baile.
  • Monica Chuji se quejó de que PAIS no representaba su línea radical de izquierda, y descargó su frustación uniéndose a los socialdemócratas de Martha Roldós y compañía. Osea....
  • Para solucionar el impasse por Odebretch Correa y Lula apostarán todo al partido de Ecuador y Brasil de marzo próximo. Mágnifica ocasión para con un par de goles y dos jabas de Brahma solucionar las bravetas.
  • Homero Simpsons espera que los comisionados está vez no le hagan la casita y para el Consejo de Participación Ciudadana sí lo dejen concursar.
  • Ante la falta de la Corte Nacional de Justicia, bien podría el fiscal Pesántez presentar las acusaciones contra los implicados en la deuda ilégitima en el Tribunal de la farándula
je je je, para iniciar con buena vibra la semana
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Una mirada a la opinión pública...da

4 comentarios noviembre 21, 2008
20 de Noviembre del 2008

Saludos amigos..

Una vez más, nuestro amigo Pedro X. Valverde emite un juicio de valor acerca de un personaje político con análisis somero y simplista.

Se refiere al ex presidente chileno Salvador Allende, quien en 1973 ante el Golpe de Estado de Augusto Pinochet se suicidó en el Palacio de la Moneda, acabando con su sueño de llevar a Chile al socialismo por la vía democrática.

Valverde señala en su artículo ¿Quién nos Gobierna? Como el país de la estrella solitaria tardó en recuperarse del desastre económico del gobierno socialista.

Vamos por partes. El principal factor para la descomposición económica en el gobierno de Allende fue la ahora muy conocida estrategia capitalista: la huelga de inversiones. Como explicaba en un post anterior, esta es una arma particularmente formidable porque no requiere poner en marcha ningún plan o coordinación previa, solo se ponen en marcha automáticamente si llega al poder un gobierno considerado poco amistosos hacia los “intereses empresariales”.

David Schweickart lo explicaba de este modo: La verdad es que cualquier economía saneada necesita una inversión regular y sostenida. Una economía capitalista, se basa en los ahorros de las clases superiores para sostener esa inversión. Pero esos fondos son “privados”, por lo tanto, pueden colocarse donde los propietarios crean adecuado. Pero si un número significativo de inversores “pierden la confianza” en un Gobierno, esa falta de confianza se convierte en profecía. Cuando los inversores dejan de invertir se produce una caía de la demanda agregada, los trabajadores comienzan a perder sus trabajos, lo que deprime aún más la demanda y produce una espiral hacia que se conoce como recesión.

Esa es la clave. Un Gobierno Marxista, de tinte nacionalista, espantó a la política internacional y a las nacientes grandes corporaciones supranacionales que se iban acostumbrando a manejar sus riquezas sin las normativas de los Estados-Nación. En ese contexto, mientras las decisiones de inversión permanezcan en manos privadas, los gobiernos que quieran sobrevivir tendrán la única opcion de no tocar la sensibilidad de quienes poseen el capital.

El concepto anterior se podría aplicar a los gobiernos de Evo Morales, Hugo Chávez o Rafael Correa, quienes además sufren la pesada marca de la corrupción entre sus filas.

En Chile la jugada capitalista surtió el efecto deseado, pero no fue suficiente. Ante la grave crisis que la fugas de capital formaron, el gobierno socialista de Allende se refugiaba en su apego popular y elección democrática en las urnas, por so fue necesaria la fuerza armada de Pinochet y el Plan Cóndor para acabar de raíz con ese “mal socialista “ en Latinoamérica.

Entonces señor Valverde, no es problema del superyo o un alto ego presidencial, que la economía ecuatoriana vaya de tumbo en tumbo en el riesgo país (medida economicista que anuncia la posible huelga de inversiones), sino de una confabulada fórmula de los dueños del poder capital quienes continuarán haciendo de las suyas, mientras defensores del status quo, los sigan señalando como luz del mundo para el desarrollo sostenido.

Pero no me crean a mí, averigüen. Talvez en realidad, yo también estoy prejuiciando al señor Valverde de forma simplista. A lo mejor, es que no tuvo el espacio suficiente en su columna. . .

Les invito a revisar aquí un estudio del economista Valenzuela Feijoó más a fondo sobre la realidad económica en el gobierno de Allende

Buen día
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Le llaman Calentamiento Social

0 comentarios noviembre 19, 2008
Por: ALM

Lo escuché en la tele desde mi cuarto. El término inmediatamente llamó mi atención. ¡Sí o no que es marketero! Hasta la patas diría mi pana Pucho. ¡Calentamiento Social! Imagínate! Con un ágil juego de palabras, pasamos de la incandescente situación de la Pacha Mama a los ánimos caldeados de una masa descontenta y arisca.

Me puse la última media y tomé el control para subir el volumen, quería saber más de esa paráfrasis ingeniosa. Pero que va, era el as bajo la manga de los del cerro para soportar toda una hora al insoportable de Artieda, una jugarreta bochornosa en busca del rating Guapo vera perdido, en fin, la espera prometía.

Pero cuando vi que un señorito gringo se sentó frente al Artieda comenzó mi desilusión (perdón por los prejuicios) pero si en la propaganda intermedia anunciando el tema salía la imagen de una avalancha de cholos protestando, esperaba otro representante de la “nueva ola”.

Entonces vino lo más difícil de digerir. El yanqui comenzó a tratar sobre los negocios inclusivos, microfinanzas, y un poco de tips de cómo ingresar a la gente a la lógica capitalista actual. Luego nombraron a los expositores del foro: Carlos Meza, ex presidente boliviano (de derecha), varios especialistas en finanzas (cortesía: Cámaras de la Producción) y el gran moderador: Carlos Vera.

Tiempo literalmente lanzado al tacho. Mientras me desespero por encontrar la corbata me pregunto: ¿A quién quieren comer al cuento con su idea del Calentamiento Social? No comprenden que los pueblos no quieren “inclusión” en su modelo economicista de poco sentido ético. Lo que se busca es una economía que sea manejada por el hombre, que se recree constantemente, que fomente la calidad y no la cantidad.

Además, “incluir” no es calentar, no llega ni a tibio. Alguien no les explico a estos señores que el verdadero calentamiento social hace rato se inició en Ecuador y el mundo, solo que sin apelativos estrafalarios y mercantileros, pero con marcadas tendencias progresistas y humanistas.

Para refrescarnos la memoria, nuestro calentamiento Social se comenzó a sentir por allá en 1922, o talvez antes. Mientras el naciente capital fomentaba la desigualdad, los obreros eran explotados y los pobres marginados, un arrogante Luis Tamayo rompió la capa de ozono enviando a los militares a disparar al bulto. El pueblo indignado le puso el pecho a las balas y su huella a la historia.

De ahí en adelante las masas incorregibles demostraron su calentamiento cada vez que la situación lo ameritaba. En la venta de la patria por Arroyo del Río, la Gloriosa de 1944, las decenas de huelgas estudiantiles, los Carajazos contra el León dictador, la lucha de Proaño por los indios, el levantamiento indígena, la camioneta de Abdalá, y el “vire” a Mahuad y el dictocráta son solo algunos ejemplos de la rebelión social, de la búsqueda de nuevos senderos de democracia.

Hoy, ante la inevitable caída del capitalismo víctima de sus mismas contradicciones. Millones de hombres y mujeres dan muestras de rebelión: contra el sistema económico, contra los estigmas raciales, contra los chantajes religiosos, contra la información manipulada. El verdadero Calentamiento Social está que hierve…

Una lástima ver como una analogía tan interesante por su contenido mediático es desperdiciada en eventos de poca monta que buscan inventar el agua tibia. Pero no es la primera vez que la derecha reprogramada busca utilizar planteamientos sociales de izquierda para acaparar la atención y uno que otro incauto desprevenido.

Calentamiento…. Ja!
Caliente estoy yo porque por ver tonteras ya llegué tarde al trabajo de nuevo…
Ya me “incluí” solito a la lista de multados.
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555

1 comentarios noviembre 17, 2008
Por: Ángel Largo Méndez

En el Congresillo, cinco cargos de siete: no está nada mal. En el Consejo Electoral, cinco afines de cinco: resultado impecable. En las elecciones de los últimos dos años: cinco elecciones de cinco: récord perfecto. En la práctica, créditos 555: pocos afortunados.

555. No sé si sea el número predilecto del Gobierno, pero si marca de alguna forma su accionar político. A lo mejor es que le gusta los números repetidos, 444 artículos en la nueva Constitución no creo que sea una cantidad al azar.

No estudio numerología pero, si ese número le ha dado tantos resultados al verde limón, a lo mejor pueden servir como clave para una analogía de equidad e igualdad dentro de la sociedad que tanto busca implantar la Revolución actual.

¿Porqué no? Veamos, si a la democracia real de los ciudadanos, se le da un 5; al espacio a la oposición o minorías, también 5, y un Estado prudente y decidido, otro 5. O 4 si desean… como sea, tendríamos la fórmula perfecta para un sistema de contrapesos novedoso e incluyente. Una verdadera revolución de pensamientos, que Machiavello se revuelque en su tumba!

Pero hasta la fecha, noto que en vez de funcionar como sinónimos de equidad se han convertido en signos de poder. Un poder embrutecedor, que va desgastando un proceso político ciudadano que no se puede dar el lujo de anularse asimismo.

La base de un proceso social, de ese infantilismo de izquierda que critica el presidente Correa, justamente es promover la voz del ciudadano, del animal político, del soberano. Es impulsar una democracia real y activa, donde los actores sean desde la persona más humilde hasta el más adinerado pelucón.

¿Qué ocurre cuando, los nuevos alquileres del poder, pasan a formar parte de las filas de la burguesía y se apartan de su cuna popular? Es sumisión al nuevo jefe, es restricción a la voz del pueblo, es más marginación al excluido y mayores sirvientes a la codicia. En términos numéricos, el 555 de la igualdad se transforma en un 129, o un 248, utilizando el orden anterior.

Algo pasa en el Gobierno. Muchos de sus “líderes” se han sujetado a los placeres de la poliarquía. Sin espacios a réplica, poder absoluto en la Comisión Legislativa y control total en el Consejo Electoral. Solo la quíntuple decisión ciudadana en las urnas no es cuestionable, pero ¿tendrán su espacio para participar más allá del sufragio?

Hay espacios de ciudadanos organizados que buscan incentivar el control social a las acciones de un Gobierno sin contrapeso alguno. La nueva Constitución lo permite y exige (una de las razones por las cuales di el sí) por lo cual su accionar futuro no debe ser cuestionado ni limitado, ni infantilizado.

Nuevo reto para el Gobierno: demostrar que es diferente. Falta mucho por hacer y elegir y todos deberían tener la oportunidad. Esa debería ser la piedra angular de la Revolución ciudadana, junto a los ciudadanos. A los actores reales, el proletario, el explotado. No se puede ingresar a la lucha de clases despreciando a tus propios aliados por una tajada de la otra mitad.

Si no es así, a este Gobierno con el tiempo se lo recordará con otro número repetido: el 111. ¿Recuerdan el chiste del médico malo?
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Bloguerías...

0 comentarios noviembre 14, 2008
Por: Ángel Largo Méndez
Soy nuevo en esto de los blogs, lo admito. Me involucré en este mundo por la libertad que suponía me entregaba. Libertad de opinar, de pensar de reflexionar, de decir mi verdad y que la lea el que quiera…

Pero luego de dos mese escribiendo al olvido me pregunto, ¿se está creando libertad con estos espacios virtuales? ¿O tan solo son espacios para “deshumanizarnos por completo?. La máscara de la red ¿nos está impulsando a una sociedad cibernética donde los hombres solo satisfacen todos los deseos frustrados que no son capaces de realizar en el contacto real?

Veamos…

Algo que me llama mucho la atención el asunto de los comentarios. Son una gran ventana democrática, un casi verdadera opinión pública. No hay especialistas que dirigen mediáticamente el sentir de una sociedad en su conjunto, sino un simple mortal que plantea un juicio de valor o teoría y es rebatido por la comunidad virtual de diferentes formas y casos.

Hasta ahí, sano ejercicio. Pero vamos a la práctica. Hace unos días ingresé a un blog ecuatoriano con el objeto de hacer una crítica a un post, quería iniciar un debate, “producir pensamiento”. Para que sea mejor el resultado, busqué uno anarco-capitalista, muy alejado de mi concepción socialista. En fin, decide comentar sobre la referencia ética de un tipo que escribía en el espacio… Primer round.

Lo que vino luego fue una amalgama de dime y diretes. La respuesta del dueño del blog, un hombre de muchos conceptos políticos y bastante amante del mercado, Ok. Otro pana en cambio que refutaba al artículo y planteaba otro concepto, Chévere. Pero luego se degeneró la cosa. Ingresó un tipo bajo un seudónimo absurdo a comenzar a insultar a diestra y siniestra a quienes criticábamos el post.

Ahí comenzó la pelea. Yo escribía y me defendía, él respondía, más sórdido todavía. Pasamos en ese embrollo como dos semanas, ninguna sin bajar la guardia, ninguno sin aceptar errores. Solo puras bravuconadas. Puñetes y patadas con formas de letras. Insultos 10, Desarrollo de pensamiento 0. Hasta me gané un sobrenombre!

Entonces fue comprendí que eso no tenía sentido. ¿En que momento una discusión de conceptos o normas de ética termina siendo la típica pelea de barrio con biela? No lo sé, pero acá se caldearon las cosas sin necesidad de levadura. ¿llegaríamos a un acuerdo? No. ¿Habríamos colaborado con algo al desarrollo del pensamiento crítico? Lo dudo, y nos quejamos de los periódicos.

Pare entonces entendí algo: la internet sigue siendo terrenal, una fiel copia de la sociedad en que vivimos. Salí de ahí y revisé decenas de discusiones como la mía en otros blogs. Más de lo mismo: inician todo intelectuales y terminan siendo unos chavales, ironía tras ironía, bajo el escudo protector del anonimato cibernético.

¡Porque esa es otra! Acá todo el mundo es el más macho de los machos. Funciona como tratamiento para solucionar complejos de superioridad o autoestima. Todo, absolutamente todo lo que no nos atrevemos a decir a los demás mirando a los ojos lo hacemos por internet ¡Bendito sea! Gracias por hacernos más retraídos…

Pero el problema va más allá. Muchos diarios online han decidido cerrar estas ventanas de opinión por los desagravios que subsisten en su interior. Hace dos días leía que un medio argentino Lacapital.com.ar, expresaba en su sitio: Nuestro diario respeta todas las ideas, sin ningún tipo de censura, tanto sean críticas a funcionarios de cualquier nivel del Estado como a este propio medio u opiniones acerca de cualquier tema, y los usuarios tienen la amplia libertad para decirlo de mil maneras diferentes. Pero no va a permitir en absoluto que unos pocos desubicados utilicen este sitio como vehículo para agraviar e insultar. Por lo tanto, LaCapital.com.ar se ha visto en la necesidad de interrumpir temporalmente la posibilidad de realizar comentarios de las notas hasta tanto se encuentre el método más eficiente para filtrar este tipo de opiniones.

¿Nuestra inmadurez está causando que espacios de libre opinión ciudadana estén desapareciendo? ¿de verdad hay una mayor conexión de pensamiento global con los blogs o solo ratificamos nuestra intolerancia hacia el prójimo? ¿la opinión pública (es decir, colectiva) sigue y seguirá siendo entonces un mito?

Preguntas que deben tener respuestas.

Por lo pronto, me limitaré a seguir en este espacio, tratando de no caer en el “sistema” de las bitácoras virtuales, pero si lo hago, tienen toda la libertad de reprochármelo… así es el juego.

Atte
El nuevo Internet Tough Guy (!Gracias Batiduende!)
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Simples percepciones

0 comentarios noviembre 12, 2008

No se porqué, pero tengo la percepción de que nos están manipulando…

Víctimas de lo que vemos, oímos y raras veces leemos, somos empujados por la verdad irrefutable que venden los medios hacia una paranoia colectiva del terror, la nueva sociedad ecuatoriana esquizofrénica.

Para que me entiendan mis paisanos, lo que estamos viviendo me sabe al regreso del “coco” paladín justiciero de los padres cómodos contra los muchachos malcriados. El mounstro temible está en todos lados: en el clóset, debajo de la cama, detrás de la puerta, en el baño, en tus sueños (no! ese es el Freddy Kruguer) , en fin, en cualquier lugar, pasada la media noche, acecha a los chiquillos que no obedecieron en tomar la sopa.

Hace rato que las historias delictivas de la ciudad en horario prime time me recuerdan a ese singular personaje. Para los médiums, todos estamos en la lista de muchachos malcriados y ellos son los encargados de corregirnos. Aún recuerdo lastimosamente la entrevista-repelada de Luis Antonio Ruiz a unos ciudadanos haciendo una encuesta sobre inseguridad: Si alguien le decía que no había sido robado, se molestaba, irritaba, lo reprendía por “optimista”. Y es que si la tele dice que hay terror, hay terror…

Luego de tremendo shows se produjeron una amalgama de percepciones: Yo percibí como espectador que me querían convencer a la brava que me encadene a mi cama, los mediosa percibieron que la ola de miedo era insuficiente y necesitaban más morbo, y el ministro Bustamante también percibió algo. . . pero lo dijo en público.

Fue entonces que ¡zas! cayó en el juego del espacio público confiscado. El ministro gritó: yo no le temo al cuco! y todos los médiums percibieron su respuesta como una burla a la opinión que dicen representar. Atacaron con más fuerza, se pusieron la careta de Orson Wells y dimensionaron historias hasta el cansancio hasta que el atrevido rectificase.

Ante la avalancha de crónica roja, el ministro tuvo otra percepción, de que su Plan de Seguridad Ciudadana, ese de mejoras en la calidad de vida a los reos, mejores salarios a Policías, acción preventiva en la ciudadanía, se evaporaba. Vino entonces la percepción del Gobierno, que percibía como se le iban votos para las próximas elecciones, y con la metodología del coco, castigó a los funcionarios malcriados del régimen: sacó dos subsecretarios, puso ultimátum a Bustamante y reformuló la estrategia.

Ahora los medios disfrutan del logro obtenido, del paso adelante hacia la solución del problema delicuencial. Les soy sincero. Yo sufrí un asalto hace dos semanas, y no tengo la percepción de sentirme más seguro. No creo que violencia cure violencia. Es más, tengo la ligera percepción de que los asaltos subirán. Una vez que miles de comerciantes informales entren en desesperación al ver como el Municipio y la nueva Ley de Tránsito les impide trabajar.

Acciones a medias tintas. ¿Porqué no percibimos eso? Talvez con la represión bajen los indíces por un tiempo, pero luego… Volveremos con la manipulación de los medios, la sangre, el miedo. Seguiremos asustados, desconfiados y pasivos. El “coco” rondará a los sets de televisión, y volveremos a empezar…

Tengo la percepción de que vivimos un dejavú…

¿Y usted, que percibe?
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