Guayaquil paisa

2 comentarios marzo 19, 2010
Me imagino a Colombia como una Guayaquil inmensa. Con la misma tirria predilección por las acciones políticas colectivas, y un efusivo enamoramiento con las identidades personalistas. A las palabras los hechos: lo que significa Nebot para el puerto, lo es Uribe en el vecino de norte, y hay serias similitudes entre los citados políticos y su caracterización de cómo debe funcionar el pueblo gobernado.

Una de ellas obviamente en la tendencia conservadora. Desde la llegada de la “revolución ciudadana”, la vanguardia derechista se ancló en el puerto principal. ¡Hay de los zurdos que nos identificamos en la Nueve de octubre!, es siempre discusión de 5 a 1, con tendencia al alza. Asimismo, en un plano geográfico más extenso, desde la fiebre de izquierdismo light que apareció en Sudamérica, Colombia se mantuvo firme en su posición del imperio, algo que la mantiene al margen de muchas iniciativas en el bloque del sur pero que mantiene un gran apoyo popular al interior del país.

Otro espejo es la mano dura en seguridad. La falacia: violencia resuelve violencia es tinte mágico de estas administraciones. Una ciudad con policía privada que sirve para atacar a propios ciudadanos es parecido a un país que invierte en fracciones paramilitares para detener a las FARC y narcotráfico. En los dos casos, un mismo resultado: caos. Sangre que se derrama en una lucha sin fin y de pocos resultados.

Pero si en algo el modelo se ha copiado íntegramente es en la concepción personalista de la política. Una creación minimalista donde solo existen los malos y nosotros, como esencia de salvación y expiación. Es así como aparecen partidos políticos de formato monárquico y llenos de “ismos” que convierten un nombre propio en sujeto de estudio ideológico y filosófico.

Así es como Madera de Guerrero resulta ser padre putativo del Partido de la U, ambas simples analogías para representar el poder de un individuo sobre la masa a la cual lidera con tintes paternalistas. Bajo la estructura democrática agrupan a nuevos personajes y jóvenes políticos para su supervivencia electoral, pero cualquiera que sea, amén de sus capacidades personales, responden siempre al padre de la parroquia.

Pero fuera de toda crítica, lo encomiable es que simplemente funciona. Nebot consiguió diputados con su naciente grupo político y barrió a sus contrincantes para alcalde de Guayaquil. En Colombia, el uribismo se adueño esta semana del senado y sus pre candidatos presidenciales, el que sea, parte con tres a uno ante la línea opositora. Los ciudadanos de ambas latitudes son afines a este tipo de lógica social, y las aplauden, algo que posiblemente las sostendrá en el poder por varias años más.

¿Desgaste? No lo creo. Cuando el alcalde de “Más ciudad”cumpla este ciclo se verá tentado a promover a un segundo, que a determinadas cuentas, será hecho de la misma “madera de guerrero”. En Colombia eso ya está pasando, y no se ve ni cerca una ruptura del romance pueblo-Uribe, aunque él ya no sea el de la banda presidencial. Todo apunta a que regímenes como estos tienen el camino abierto, y se convierte en material de estudio para el debate de ideas, consignas e ideales de quienes no compartimos estos modelos de liderazgo.
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Señores, la web es otra cosa

0 comentarios febrero 25, 2010

Facebook, Twitter, My Space y una infinidad de blogs personalizados superan, hoy por hoy, las preferencias de lectura de miles de personas frente a los medios tradicionales. Ya quisiera cualquier periódico a nivel nacional tener cerca de 600 mil lectores diarios (cantidad de usuarios del Cara de libro en el Ecuador), o los noticieros de horario estelar el rating del Face en horarios de tráfico pico en Internet (de 18h00 a 20h00).

La nueva tendencia no se produce por la calidad de información, contenido o diseño. Simplemente, por la capacidad que nos entregan las redes sociales de ser gestores de la propia comunicación, de una retro alimentación que no termina en el lector, sino que comienza con él. Miles de personas se interconectan en una interfaz gráfica donde ellos son los protagonistas de las historias, sucesos, anécdotas, con la capacidad de compartir un retrato de su vida en el espacio mediático de la www , y lo mejor de todo, sujeto a restricciones que uno mismo se impone.

Implantado este nuevo sistema informativo, la conversión de los medios tradicionales hacia el espacio virtual se vuelve imprescindible de acuerdo a la lógica de la globalización. De receptores de datos a productores, los cibernautas han desecho los conceptos básicos de la comunicación pública que emerge cada vez como un espacio más amplio, diverso e ilimitado, nivel al cual los medios de comunicación de antaño también buscan emular.

Pero ¿Hasta que punto una estructura empresarial rígida como los medios tradicionales pueden ubicarse en el nicho gratuito de la web? Con la aparición de los periódicos virtuales, Reproducir procesos de compra y venta de información en un sitio donde la misma circula libre de impuestos y capital no es tarea fácil. Muchos periódicos como el New York Times que intentaron cobrar por las lecturas de su página web tuvieron que deshabilitar el sistema ante la negativa de los usuarios por pagar algo que encuentran sin costo en otro portal.

Sin embargo, en lo referente a las redes sociales la conversión funcionó de mejor forma. Canales de noticias como CNN en español tienen un gran impacto en sus fieles seguidores con la información actualizada al instante en su página de Facebook, donde se permite la interacción total del usuario hasta con lis mismos presentadores del informativo.

Pero dentro del accionar de una red social existe otro impedimento para la fusión total con los mass media: la ambigüedad de lo privado-público. Muchos medios tradicionales están intentando delimitar el accionar de sus periodistas en sus propias páginas personales, como es el caso del Washington Post, cuya guía para la conducta de sus redactores les exige abstenerse de escribir, tuitear o postear cualquier cosa, -incluyendo fotografías o vídeo- que pueda ser percibido como un reflejo de políticas, prejuicios raciales, sexistas, religiosos o de otro tipo o favoritismos que podrían utilizarse para dañar nuestra credibilidad periodística.

¿Acciones como la del Post protegen el trabajo periodístico o buscan reglamentar el yo del periodista? Fuera de la imparcialidad o pluralidad del comunicador al escribir la nota ¿está llamado a perder su espontaneidad y subjetividad hasta en espacios de libre creación? Un bloguero como yo no concibo eso, y no creo que tampoco ningún usuario del Hi5 que sabe cómo, cuando y de que forma publica lo que publica.
Síntomas como este, prestos para el debate, deben contener una premisa básica: las redes sociales nacieron libres, y no pueden ser reconstruidas en el proceso, algo que los medios privados y públicos deben llegar a entender antes de infiltrarse por completo en los canales de la información sin condicionamientos.
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La idea es sumar, no restar

0 comentarios febrero 09, 2010


Para el proceso de reproducción e información de las opiniones sociales hay una máxima que me parece trascendental: La verdad es la suma de muchas verdades. Independiente siempre de la ideología, apego o cultura del individuo, la base del criterio colectivo no puede ni debe obviar jamás ninguna aportación por mas inverosímil que parezca.

Contraria a esta aproximación teórica, están los medios de comunicación privados. Ubicar en el imaginario social el concepto de que la versión parcial de la realidad que publican es un irrefutable ejercicio de opinión pública distorsiona de por si la visión objetiva que el ciudadano tiene de si mismo. El animal social no existe sin la replicación de su semejante y viceversa, en una retroalimentación que los mass media utilizan de forma casi nula. Es la opinión publicada la que manda, una dimensión ficticia de lo real.

Justamente, para contrarrestar esa ilusión colectiva es que surgen los medios públicos. La elaboración de informativos con fondos nacionales intenta hacer aplicable el concepto inicial de la suma de verdades, En el país, la aparición de medios estatales sugirió el retorno a la premisa universal del manejo público de la información, cuya meta es la participación activa del ciudadano en la elaboración, crítica y análisis de la noticia, sin encasillar la información en el mero acto de la reproducción de los hechos, sino llevándolo a niveles de debates conceptuales, discusiones en foros públicos, y respuestas a los problemas desde lo cotidiano. El ciudadano-reportero es el objetivo.

Sin embargo, la decisión del Ejecutivo de utilizar parte de la maquinaria del Telégrafo para armar un periódico de corte popular pro Gobierno, retorna la propuesta a la sobrevalorada opinión publicada. Igual que los medios privados, se busca que los lectores asuman subjetivizaciones de hechos concretos como verdades comprobadas y aprobadas por el colectivo, sin comprender que más allá de una porción calculada de la realidad no es, y por lo contrario, sugiere posiciones particulares que someten el designio mayoritario a la verdad de unos pocos.

Empresarios o gobierno, la entelequia es inevitable, y la distorsión de lo que intenta reproducir un medio público irremediable. La suma de verdades se divide nuevamente dejando al consumidor de la información en la necesidad de alimentarse de cada una, para saborear tan solo retazos del hecho real. Es restar espacio a la propuesta inicial. Si ya de por si la utopía de una efectiva opinión pública entendida como el conjunto de un todo era ya una epopeya, la intromisión del Ejecutivo en la labor periodística del diario público podría empantanar lo ya recorrido.

¿Hay necesidad de mezclar lo uno con lo otro? No lo creo. El espacio informativo del Gobierno es parte de la verdad y debe ser respetada, así como la esfera privada tiene su nicho. Aquí lo único contraproducente es restar cancha al desarrollo del periodismo ciudadano, el cual se diluye entre la torcida de los dos bandos, y puede fracasar en el intento de reconstruir la verdad colectiva. La de todos, o por lo menos, la gran mayorí.a
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Porque así somos

9 comentarios febrero 02, 2010
Una nueva marcha se cocina en Guayaquil. Como ya es casi costumbre, los madera de guerrero saldremos a las calles para defender una vez más nuestro derecho a ser únicos, diferentes, autónomos, independientes, y especiales.

Únicos, porque somos la única ciudad donde la voluntad de un hombre se asume como verdad irrestricta e irrefutable. Jaime Nebot no solo es el alcalde de la ciudad, es la voz de la ciudad. Cualquier murmullo fuera de de sus canales es desautorizada y tildada de anti-guayaquileño. Así como el presidente tiene a sus ex amigos que lo apuñalan por la espalda, así también el alcalde desgreña a cualquiera que ose tener una idea distinta de lo que el imagina por Guayaquil.

Diferentes, porque nos enseñaron a vernos así. Con mucha identidad guayaca pero poca visión de país, salvo en los partidos de la selección. Azul y celeste, Barcelona y Emelec, el 9 de octubre, el arroz con menestra, son insignias del orgullo de un pueblo aguerrido. El cual, sin embargo, pareciera que vive atado y anclado a repercusiones de tierras ajenas. Desde la Colonia, nos impusieron la tricolor, la batalla de Pichincha, la Liga y el cuy asado.

Autónomos, porque se escucha bonito, aunque no entendemos de que se trata. La autonomía al andar que prometió Nebot parece que se perdió en el camino. Lo que vivimos en la urbe es una auto- no – mía. No hay espacios para reclamar, ni para criticar, ni para participar. Seguimos dependiendo no solo del estado, sino de la última y única voz (véase párrafo 2) y mientras las cosas siguen así, trasgredimos directamente el significado de la palabra que receta el diccionario.

Independientes, porque el eslogan del escudo así lo dice. Nada más. Guayaquil fue, es y parece que seguirá, siendo dependiente de los socialcristianos. Una ciudad que es regida tantos años por los dictámenes de un solo partido político o ideología, va perdiendo sus espacios demócratas lentamente. Ya los cupos para la charla son escasos, sino te sometes a los designios preestablecidos te pegan un trompón, o sino pregúntele a Villacreses. ¿Queremos un reflejo de Correa en el poder por 20 años? Miremos el espejo de nuestro concejo municipal.

Especiales, porque no hay otro calificativo. ¿Quién nos ha dicho que somos o merecemos más que el resto? ¿Acaso nuestro status u orgullo nos impide ver más allá de la lógica colectiva y solidaridad? Los recursos destinados para Guayaquil son y siempre han sido justos, pero por la pantomima política, ahora nos están robando.

La redistribución de fondos para cantones pobres y excluidos ha desatado la furia huancavilca nuevamente. Y tiene sentido, porque si nos vendieron la idea de que somos únicos, diferentes, autónomos, independientes y especiales, para qué vamos a estar solucionando problemas ajenos. Es maximizar los sentimientos yoístas y vacilar ante la propuesta comunitaria. Así fuimos criados, así entendemos el mundo.

Este 11 de febrero, antes de salir a marchar, recoge tu bandera y amarra tu cintillo. Pero te recomiendo algo adicional. Revisa tus creencias. No permitamos que la ilusión de superioridad nuble nuestra mente y corazón. Iniciemos por casa y comparemos lo que nos dicen a lo que hace. Talvez pedir una respuesta de cómo se gasta el dinero que reclamamos, puede ser un punto de partida.
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Nacionalismo out

2 comentarios enero 14, 2010
Sumado el tercer año de la “Revolución Ciudadana”, la crítica de la oposición y medios de comunicación (o sea, la misma cosa) se centra en la obra vial prometida e incompleta, el supuesto ataque a las libertades de expresión y a unas fallidas políticas económicas.

Lejos de ser cierto o no lo que detalla la prensa, el análisis de los 1095 días de Gobierno sí presenta un panorama desalentador, pero no tanto desde la óptica de resultados concretos, sino de los conceptos geopolíticos que encapsulan a la revolución. Dicho de otra forma, en tiempos de globalización absoluta, irremediablemente los procesos nacionalistas tienden a desaparecer rápidamente, ya que no replican los intereses trasnacionales que manejan la economía mundial.

Es un error conceptual grave de la llamada nueva izquierda que lidera este proceso político seguir imaginando un cambio global hacia el socialismo desde la experiencia interna de un país. Es ilógico creer que un sistema capitalista imperante en las transacciones económicas, sociales y culturales del planeta entero reducirán su expresión por la aparición de procesos discordantes, los cuales en principio puede hacer roncha, pero terminan aislados por la manipulación de los intereses de las grandes corporaciones, verdaderos amos financieros del mundo y sin límites geográficos como trabas.

En ese contexto, ni la URSS, ni China, ni Cuba, como tampoco Venezuela, han logrado abarcar su programa político más allá de sus fronteras, quedando aislados por un bloqueo económico que funcione a modo de chantaje y que genera paulatinamente, descontento en las mismas filas revolucionarias. Lo mismo está pasando en Ecuador, embaucado ahora con la “fuga de inversiones” que lo mantiene anclado en los rezagos aún de una crisis económica de más de una década.

¿Es funcional seguir creyendo que un sistema global puede ser derrocado con un proyecto nacionalista? La izquierda en cada rincón del mundo debe preguntarse eso cada día, para ver si asumen un nuevo paradigma de revolución. Los procesos integradores son necesarios y urgentes, pero hasta ahora no tienen el carácter de serios. El ALBA, UNASUR y el Banco del Sur no tienen peso político ni económico para ser tomados en cuenta por la comunidad mundial, lo que reduce su existencia a formalismos burocráticos.

A tres años de un proyecto nacionalista condenado al fracaso, no por su resultados inmediatistas sino por su ubicación ideológica, es necesario replantear criterios en base a teorías comprobadas. La evolución de la geopolítica planetaria es irreversible y debe ser tomada como punto de partida. Así como fueron los imperios monárquicos, ciudades-estado, y los estados feudales, de igual forma los estados-nación tienen fecha de expiración, y ese momento debe agarrarnos preparados.

Es momento de que el Gobierno sea protagonista de un nuevo orden mundial, de una democracia planetaria. Abrir las fronteras para consolidar espacios de decisión amplia y sin banderas, es hablar de una verdadera revolución, anti capitalista, anti corporativista y anti nacionalista. La izquierda nueva debe configurar no un proyecto político de poca duración, sino un modelo como parte de un todo, si quiere sobrevivir en un marco global. Es en determinadas cuentas, regresar a lo planteó Marx hace siglo y medio “Trabajadores del mundo, uníos”. La premisa está hecha.
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2010: Hagamos que funcione

4 comentarios diciembre 29, 2009

Cuando condenamos los cortes eléctricos en todo el país. Es cierto que el Gobierno no fue provisorio y le ha faltado visión, como a otros periodos, para iniciar la búsqueda de otras fuentes de energía, talvez más costosas, pero menos contaminantes y menos sujetas a los cambios climatológicos, como también que los ecuatorianos poco nos esforzamos en el ahorro eléctrico, que más bien, el desperdicio continuo es rutina diaria en cada hogar sin ningún arrepentimiento o culpa.

Cuando juzgamos el trabajo de los informales en las calles. Es cierto que los vendedores ambulantes son el resultado de una economía en crisis y tienen el mismo derecho que cualquier ciudadano a sostenerse con dignidad, como también es verdad que su realización productiva no debe interferir en el desarrollo de las actividades comerciales o cotidianas del resto de ciudadanos.

Cuando sometemos a juicio la acción contra Teleamazonas. Es cierto que Jorge Ortiz y compañía responde los intereses de un solo banquero y su estructura de poder, como también es verdad que la negación a la libertad de expresión a través de la censura es un acto de intolerancia por parte del Presidente.

Cuando pedimos a viva voz más respeto. Es cierto que la independencia para emitir nuestros criterios como periodistas (me incluyo) a través de la prensa es algo indiscutible y baluarte de nuestra ilusión de democracia, como también lo es que los medios de comunicación representan voluntades económicas particulares que subyugan la voz de la ciudadanía a pensamientos subjetivos, trabajo dificultoso para nosotros más aún si seguimos mal pagados (o no, compañeros).

Cuando maldecimos a los países industrializados (G-8) que no llegaron a nada cierto en la Cumbre de Copenhague. Es cierto que como principales nacionales de producción industrial, son los mayores emisores de sustancias tóxicas para la atmósfera del planeta, como también es real que nosotros, los del llamado “subdesarrollo” hacemos poco o nada para impedir la contaminación es nuestros barrios, calles y ciudades.

Cuando le echamos toda la culpa a la Policía por la inseguridad de las calles. Es cierto que la protección y seguridad se ve afectada por la corrupción estructural que tiene la institución y el apoyo insuficiente por parte del estado contra los siempre organizados y mejor armados hampones, como también es real que la delincuencia no se descompone con el castigo. Que es un estado de la sociedad que se genera por falencias estructurales de la misma, como la codicia, miseria, pobreza o falta de oportunidades, y que poco o nada soluciona evitar los efectos, si se las causas se mantienen.

Todos estos acontecimientos, presentes a fines de este año moribundo, son muestras de una visión errada que nos está llevando a una situación crónica. Cada hecho tiene una consecuencia, pero el ser humano insiste en mantener una perspectiva subjetiva de situaciones causa-efecto. Es la eterna ilusión de lo correcto o incorrecto, lo bueno y lo malos, sitios o ubicaciones mentales que, sin darnos cuenta, ubicamos todos nosotros de forma relativa durante toda nuestra vida física.

Para este nuevo ciclo, los invito a cambiar el paradigma. Dejemos de lado construcciones subjetivas y creencias sociológicas que no se adaptan a nuestra realidad actual. Veamos la funcionalidad de las cosas, lo que sirve o no según el modelo de mundo que deseamos para cada uno y para todos. Imaginemos real la utopía de un país de paz, amor y armonía y veamos si estas visiones distintas para un mismo problema han sido válidas.

No podemos seguir coloreando todo o blanco o negro. Lo que funciona es hacer cada uno su parte de lo que le toca, creyendo firmemente que todo en función de si mismo es para los demás. Así y solo así, la ilusión de un mundo de dos bandos habrá terminado, y el nuevo año pinte diferente.
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Regalo de Navidad

0 comentarios diciembre 16, 2009

Cuando se acerca la Navidad, y las carencias económicas destierran el significado místico de la fecha, la insatisfacción colectiva por no pasar las fiestas como el consumismo manda, apunta inmediatamente sus armas al Presidente de turno, aquel que prometió pero no cumplió, y al que solo queda echarle una plegaria de Nochebuena para que enderece el camino, o se vaya. Fruto de los propios desaciertos del Gobierno y la exacerbación de los hechos por parte de la prensa, año a año el eslogan de “Feliz Navidad” carece de sentido, tan solo un lugar común repetido sin cesar por spots publicitarios y niños que no advierten la llegada de un juguete.

Navidad representa para los ecuatorianos la muestra clara que el concepto de un Estado laico y separado de la Iglesia carece de sentido. Así como el Cristianismo, mayoritario en esta tierra, promueve y promulga la llegada del Salvador que libere de nuestras culpas y nos conduzca a la vida eterna, nuestra idiosincrasia política nos ata a figuras mesiánicas, milagreros que con el chascar de dedos solucionen problemas eternos. Bajo esa estructura mental, cada presidente, incluido el actual, fue visto como el elegido y luego reclasificado así a la condición de falso profeta.

La pre concepción del Presidente-Mesías es una muestra clara que el matrimonio Iglesia-Estado es indisoluble. Son conceptos humanos creados como herramientas para conseguir una vida armoniosa, feliz y próspera para todos, pero que al dividirse y subdividirse entre sí, la premisa ulterior de sus orígenes se convirtió en escenas utópicas. Me pregunto ¿ha existido un mejor Gobierno que este? ¿Una estructura política capaza de promover felicidad? ¿Hemos experimentado un sistema de cosas infalible? ¿Nos hace ver como parte de un todo? ¿Nos convence de que hay suficientes para todos?

Sea Derecha, Centro o Izquierda o católicos, protestantes o no cristianos, la insatisfacción colectiva continúa latente, sentimiento que parte de la intolerancia a pensar diferente y degenera finalmente a resultados conocidos de primera plana: violencia, guerra, hambre, odio, soledad…

¿Habrá otra manera de hacer las cosas?

Talvez no, pero si una diferente perspectiva. Volvamos a unir los conceptos originales, Política y Religión, pero desprendamos sus títulos y adjetivizaciones. Así Religión es espiritualidad, el deber ser y Política es el Sistema, el cómo hacer. La Espiritualidad no es otra cosa que la vida misma, la conciencia individual que da paso al crecimiento colectivo. Es mirarse a uno mismo y verse parte de un todo. Si lo entendemos así, será el generador de ideas para lograr vivir de manera armoniosa, feliz y pacífica, que se logra a través de la experiencia, el sistema creado con ese fin, la Política. Esta es la comunión de los conceptos.

Yo los convoco amigos míos a dejar de lado las etiquetas, olvidar el pasado que por siglos no ha funcionado y mirar en el interior de cada uno, en la esencia de cada ser, la llama de la perfección. Vivamos nuestra espiritualidad y hagamos política con amor, de cada uno depende un cambio radical del sistema. Talvez, el regalo de Navidad siempre ha estado ahí, debajo del árbol.
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Instintos primitivos

2 comentarios diciembre 01, 2009
Bill Gates, magnate de las computadoras, presentó hace poco su Windows 7. Una vez más, el hombre más rico del planeta le entregó al mundo una pizca más para exaltar con orgullo la capacidad de innovar y progreso de la raza humana. Como una rueda cíclica que nunca para, el ser humano ensancha su pecho ante la maravilla de la producción científica que queda obsoleta en un abrir y cerrar de párpados, pero que se convierte en una muestra palpable de cuán avanzados estamos en la evolución de especies.

No obstante, toda esta carrera tecnológica a la cual estamos adaptados, increíblemente, pasa desapercibida para las ¾ del planeta. ¿La razón? Simple. Estos beneficios solo estarán al alcance de un minúsculo grupo de privilegiados.

Aquí es cuando usted estimado lector puede cuestiona mi concepto. En el apogeo del desarrollo industrial de nuestra raza, durante la época en que más rápido la sociedad ha alcanzado resultados sorprendentes en el manejo de la materia ¿no todos tienen la oportunidad de aprovecharla? ¿Son creaciones mundiales para grupos focales? ¿Por qué se habla entonces de un planeta que avanza, cuando son contados los que lo hacen?

La culpa está en nuestra premisa de vida. Bajo la sagrada creencia de la supervivencia del más apto, y con la colaboración de la oferta, la demanda y la sobrevalorada competitividad, está maravillosa tecnología solo servirá para los más capaces, los que se esforzaron, los que la sudaron, entiéndase en nuestra época, los que miden su éxito en la diferenciación social y los números en las cuentas del banco.

Y es que para la gran mayoría de humanos los avances científicos pasan desapercibidos, naufragan ante el instinto natural de sobrevivir y la preocupación constante de saber si habrá pan mañana en la mesa. La burbuja tecnológica es más pequeña de lo que se cree ante las carencias básicas que sufren los que tratan de sonreír con dos dólares diarios, en cada ciudad, en cada país, y en todo el mundo.

Mundo que fue concebido con los suficientes nutrientes para que nadie muera de hambre, que entrega sin factura toda la materia prima para nuestra amada tecnología, que proporciona oportunidad para cada ser pero que sin embargo, ha sido esclavizado por el grupo de los aptos, fuertes y competitivos, como una propiedad privada.

Se ha implantado en nuestro cerebro, como virus en el disco duro, que el don de vivir no es suficiente para estar vivo. Se necesita un esfuerzo superior, magnánimo, el deseo del éxito y el poder, para merecer poblar la tierra. Este razonamiento puede expresarse en términos matemáticos: nuestra capacidad de crear es inversamente proporcional a nuestra capacidad de amar. Hace siglos, el hombre olvidó que todos somos uno, y que de la unidad proviene el bienestar común. El esfuerzo de individualizar todo, sigue siendo un instinto muy primitivo de la sociedad.

Si esta realidad es un poco difícil de dirigir para nosotros los tecnoadictos, tengo la buena noticia que el genio de la computación se la planteó hace algún tiempo. Bill Gates, ahora, hace un esfuerzo para que la brecha entre seres de la misma especie sea cada vez menor, pero no es un nuevo software, sino a través de una fundación para los más desfavorecidos, quienes en su vida utilizaron alguno de sus inventos.

¿Será que además de comprar su último producto, imitamos su proceder?
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